Quedarse es morir un poco (o todo). Revista Don Marlon (30/09/2011)

“Recuérdame, pero olvida mi destino”, suplica el protagonista en el aria final. ¿Puede acaso el hombre torcer su sino? ¿Cuál es el punto de inflexión entre la vida y lo predestinado? A estos profundos dilemas atemporales nos confronta la calificada como mejor ópera inglesa anterior al siglo XX: Dido y Eneas. Con la obra de Henry Purcell, el Violetta Club junto al Ballet Contemporáneo de Capital y un coro concertado para la ocasión, se visten con un “traje a medida”.

La imagen la comparte Gabriela Guembe, directora del conjunto de música barroca explicando por qué tomaron ésta y no otra de las prendas que atesora el arcón de composiciones líricas.

“La idea viene dando vueltas desde hace unos quince años cuando nos encontramos con Paula Waisman (directora de la Orquesta Barroca Argentina) y escuchamos la interpretación de  Alejandra Tortosa (soprano hoy integrante del grupo De Boca en Boca). Tiene un formato accesible y voces disponibles en Mendoza. Lo sentimos como un traje a medida para Violetta Club”, describe la violoncellista.

En poco más de una hora, los cuarenta artistas que tomaron este desafío saltarán siglos y siglos en la línea del tiempo y pondrán a modo posmoderno esta historia de 1689.

Para acercar la parte mítica que inspira la ópera, es decir el anclaje en el libro IV de la Eneida de Virgilio, recrearán el prólogo pero sin pretensiones didácticas. Así los espectadores podrán apropiarse del hecho artístico como tal descartada la necesidad de contar con conocimientos previos para apreciarlo.

Margarita Pollini se ocupó de la redacción del prólogo especialmente escrito para esta puesta”, cuenta Guembe quien también asumió la adaptación y traducción de los textos en inglés con María Victoria Muñoz. En tal sentido cabe destacar que específicamente esta composición de Purcell se destaca por la magistral utilización de la lengua. Nunca antes ni después de él, el idioma encontró una mejor vehiculización musical.

En esta versión no se respeta la rima del inglés original y contará con un sobretitulado que le permitirá al público seguir el libreto de Nahum Tate.

El argumento trata sobre los amores de la legendaria Dido, reina de Cartago, y el príncipe troyano Eneas. El héroe debe partir al recibir la llamada de los dioses para fundar una nueva ciudad, Roma. Tras la partida de Eneas de Cartago, la reina Dido cae en una profunda desesperación que la lleva a la muerte.

Armonizando estéticas

Para organizar el cómo del proyecto, convocaron a Federico Ortega Oliveras quien se ocupa de la puesta en escena.

“Me interesó muchísimo esta posibilidad de montarla para La Nave Cultural y de que pudiera sumarse el Ballet con Valentina y Lucía Fusari. Espacialmente me gustó la idea de aprovechar la crudeza de los materiales de la sala. Que se vieran las chapas, las gradas. Al no disponer de un foso, los músicos pasaron a ocupar el corazón de la escena y al estar tan expuestos tienen su cuota de actuación. Aunque hemos tratado de no marcar nada en los ensayos para que los gestos espontáneos fuesen decantando y como natural consecuencia quedando”, suelta el actor.

En el caso del coro, con dirección de Elisabeth Guerra, se propone como un conjunto activo que asiente interpretativamente en determinados momentos de la acción.

Tal vez en la mixtura de conceptos estéticos encontremos el aporte de esta versión operística. Porque si bien desde lo musical se respeta el historicismo realista (con instrumentos y técnicas propias de la época en que fue concebida), el abordaje visual apela literalmente a la mirada contemporánea interpelándonos en este presente.

Inevitablemente estarán los mares que giran, y los bosques -locaciones explícitas del guión- pero también irrumpirá un auto en escena y nos mostrarán una cueva con señores tomando el té.

“Apliqué algo de lo que estudié en Montevideo con una directora que decía por ejemplo, ‘en esta escena se cita la idea de’”, cuenta Federico poniendo en valor las referencias que exigen de espectadores atentos aunque dándoles la libertad de construir sus propios mapas de relaciones.

Mientras que a Gabriela la moviliza el tema de la apropiación del destino en esta actualización del clásico, a Federico le atrae como leit motiv la fragilidad de aquello que recién se empieza a construir.

De esta semiosis ilimitada que nos convida Dido y Eneas seguramente encontremos similitudes con la coyuntura política que transitamos, y con cuantas situaciones de conspiración, hipocresía o sumisión descubramos a nuestro alrededor.

Silvia Lauriente

Ficha:

Dido y Eneas. Dirección musical: Gabriela Guembe. Puesta en escena: Federico Ortega Oliveras. Maestra de coro: Elisabeth Guerra. Coreografía: Lucía y Valentina Fusari. Escenografía y dirección técnica: Gabriela Bizón. Vestuario: Leonardo Peralta y Joana Ortega.

En roles protagónicos:

Dido, reina de Cartago: Gloria López Sandmann, mezzosoprano. Eneas, príncipe troyano: Fernando Lazari, barítono. Belinda, confidente de Dido: Griselda López Zalba, soprano.

Las funciones: Viernes 30 de setiembre a las 21:30. Sábado 1 de octubre a las 21:30. Domingo 2 a las 20. En La Nave Cultural: España y Maza, Ciudad.

http://www.revistadonmarlon.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=367:quedarse-es-morir-un-poco-o-todo&catid=23:opera&Itemid=79

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