Se estrenó la óprea Dido y Eneas, una puesta novedosa y divertida. Crítica Diario UNO (1/1/2011)

Por Cristina Alfonso

En esta concepción de Dido y Eneas, estrenada en la Nave Cultural, con la dirección musical de Gabriela Guembe y la puesta en escena de Federico Ortega, los protagonistas fueron todos. La idea siguió la tradición de libertad que subyace al afrontar este drama inspirado en el canto IV de la Eneida, de Virgilio: el desdichado amor entre el héroe que huye de Troya y la reina cartaginense.

Dependiendo de cómo se mire y de qué se mire, la puesta fue una fuente casi inagotable en recursos posmodernos y muy bien cuidada en su presentación. Los elementos emanaron un tanto desarticulados, pero al cabo de una hora y veinte de humor y emociones dispares, se llegó a un final más auspicioso de lo que se esperaba. Claro está, que todo depende de la lectura y el enfoque del hecho artístico.

De las múltiples perspectivas que admite este espectáculo, dos de ellas constituyen el núcleo: la interpretación artística, por un lado, y la puesta, por otro. La partitura de Henry Purcell cobró vida con una orquesta barroca experimentada y un grupo de cantantes solistas vocalmente impecable. Gloria López (Dido), Fernando Lázari (Eneas), Griselda López Zalba (Belinda), Amalia Villalba (dama II), Marcela Carrizo (hechicera), Jimena Semiz (bruja I), Cecilia Zeid (bruja II), Lisandro Pellegrina (espíritu) y Cristian Mella (marinero) conjugaron sólida preparación musical con muy buen desplazamiento escénico y convicción actoral.

Los coristas, los bailarines (Ballet Contemporáneo de la Municipalidad de Mendoza) y la orquesta (Violetta Club y músicos invitados) fueron cómplices de los cantantes en el desarrollo del hecho dramático, con un juego barroco pleno de contraste y de discontinuidad. El trabajo, con base radicalmente libre, ensambló con precisión los elementos teatrales puros (gestos, vestuario, iluminación) con los irónicos (como el arma de fuego, el arma blanca, el auto de la bruja y los animales diabólicos). El desplazamiento coreográfico, marcado por Lucía y Valentina Fusari, subrayó tanto la línea instrumental como la vocal.

Los puntos débiles estuvieron en la iluminación, despareja, y en el prólogo. Destinada a informar acerca de los personajes y del contexto histórico, la introducción escrita por Margarita Pollini especialmente para esta puesta e interpretada por Margarita Cubillos, estuvo acertada en cuanto a tono y forma. Si bien el arte de hablar es inagotable en cuanto a estilo, las cosas que nunca debieran haberse descuidado son el énfasis, las pausas y el ritmo de la declamación.

En resumen, esta puesta alternativa, cantada en inglés y con traducción en pantalla, fue novedosa, divertida, no exenta de profunda emoción y provechosa. Si bien no todos los públicos ni las salas son iguales, puede decirse que esta puesta reunió al público ideal, en la sala adecuada. Desde este punto de vista fue todo un logro. Por lo demás, habría aún mucho más para reflexionar. Todo depende de cómo y qué se mire.

http://www.diariouno.com.ar/espectaculos/Dido-y-Eneas-opera-novedosa-y-divertida-20111001-0056.html

 

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