Una vedette desnuda cayó de un quinto piso sobre un camión con soja. MDZ (4/10/2011)

Great minds against themselves conspire,
And shun the cure they most desire
”,

Los grandes espíritus conspiran contra sí mismos
y rechazan la cura que tanto desean
”.
Dido and Aeneas, Henry Purcell.

Por Ulises Naranjo.

No está mal mentir, si es por una causa noble. Eso decía mi abuela Blanca Elvira, mientras nos enseñaba los secretos de la vida, a través de los secretos del chinchón, ahí, concentrada en las cartas y planeando sus estrategias, que incluían engaños, porque el azar se excita, si comparte trama con ardides no santos y la vida, ya saben ustedes, es azar y es ardid, un chinchón mal barajado.

Usted, lector, dirá qué tiene que ver esto con una vedette desnuda haciendo un video hot que cae sobre un camión con soja estacionado en Palermo, pues bien, tal vez necesite que se le diga que ha sido engañado, otra vez, o no, al solo efecto de que lea un comentario sobre una ópera; o tal vez sobre otra cosa o ambas, dos.

Si mi abuela vivera, aprobaría la treta, porque ella también alguna vez fue abducida, y era de Racing y también amó la ópera “I pagliacci”, la de Enrico Caruso, pero, bueno, esto no viene al caso. ¿En qué estábamos?

Sabido es que la maravilla hace nido en la sorpresa y así fue la otra noche, cuando, solitario como un lunar sobre tu espalda, fui la otra noche a ver una ópera hecha por mendocinos, Dido & Eneas se llamó, un verdadero hallazgo, la prueba de que podemos hacer ópera y hacerla bien (puse ahí lo de “solitario”, no tanto porque es verdad, sino porque, si salís de noche como un trágico perro solo, o no, bueno, la soledad “garpa”, hace que el lector quiera cuidarte y a las chicas lectoras les despierta el instinto maternal). Hablemos del mito.

 

Los latinos llegaron 500 años después que los griegos al mito; de hecho, y no casualmente, también al imperio. Sin embargo, nada alteraron de esta cosmogonía, lo cual habla mal y bien de ellos: mal por jeropas los vagos, bien porque, tal vez, entendieron que la estructura de los mitos sostiene eternidades y las eternidades, imperios. Virgilio, el gran poeta latino, un espíritu noble de gran apetito cultural, tomó un mito, el de Dido y Eneas, para hablar en uno de los cantos de su “Eneida”, de los grandes temas de la vida (vaya uno a saber por qué, un grupo de artistas mendocinos, jóvenes y talentosos, se pusieron esta obra barroca entre los ojos, tal vez, por su música, tal vez por sus temas).

Como en el mito de Asterión, en este hay dos poderosas ciudades en pugna. Si para el mito griego eran Creta y Atenas las rivales, para el latino son Cártago y Roma las urbes enemigas. En ambos mitos, el amor cruzado o algo parecido al amor pondrá en vilo las decisiones de los monarcas. Ya saben ustedes: enamorarse de la persona equivocada –del mismísimo enemigo– es una de las formas mayores del amor.

No sé qué hacer conmigo; abro Facebook con mecánica estupidez y tenemos un pequeño diálogo con mi amiga Marcela. Ella me hace sentir más bobo, pero menos solo: “Che nene, ¿de dónde sacás tantos contactos? A cada rato aparece ‘Ulises Naranjo tiene 25 amigos nuevos’. ¿Vos querés tener un millon de amigos? Jaja”. Atino a responderle: “Querida Marce: verás que FB es la forma perfecta que asume la virtualidad. Nadie está tan solo, nadie está demasiado acompañado, nadie conoce a nadie. No hay diferencia entre nosotros y el sereno del faro del fin del mundo, salvo que él tiene un propósito: iluminar a los desesperados”. La noche se despliega con una lentitud abrumadora. Nada la ilumina. Cambiamos de tema.

 

Sucedió así: la vedette filmaba en el balcón, desnuda como un verbo, atlética y jubilosa. Mientras tanto, un camionero que transportaba soja paró a comprar cigarrillos. En tanto, este que escribe, se pegó un baño y fue a la ópera y volvió a casa feliz y la heladera estaba vacía, salvo por la botella de Ser de manzana, y se dispuso a escribir para condescender con los dictados de la noche. Tirado en la cama, encendió su máquina y tipeó: “No está mal mentir, si es por una causa noble. Eso decía mi abuela Blanca Elvira, mientras nos enseñaba los secretos de la vida, jugando al chinchón, concentrada en las cartas y planeando sus estrategias, que incluían engaños…”.

Eneas vivió toda su vida engañado por los dioses. Nada de lo que él pudiera decidir estaba exento de ser dictado por la divinidad. Eneas, digamos, era un troyano hijo de Venus y llamado a fundar Roma. Dido era la reina de Cártago, en la exótica África, y Venus hizo de las suyas para que se enamoraran. Incluso lo hizo a sabiendas de que su hijo renunciaría a su amor para fundar Roma. Ya saben ustedes, desde siempre, los dioses han usado el amor de los hombres sólo para alcanzar sus propósitos (por eso, amigos, no importa de quién nos enamoramos, sino qué clase de propósito divino estamos cumpliendo; amamos, en realidad, para calmar la sed de sangre de los dioses).

Tales cuestiones sedujeron a Henry Purcell en un siglo hermoso para Europa: el XVII. La obra del inglés (esto seguramente ya lo dijo alguien) es un valiosísimo antecedente para el romanticismo, uno de los movimientos integrales más importantes de la historia de la humanidad. “Dido and Aeneas”, estrenada en 1689, tiene mucho ingrediente romántico: exotismo, amores trágicos, estructuras libres, incorporación de otras artes –danza por ejemplo– en el argumento, héroes caídos por amor en batalla y hasta canciones de carácter popular, cuestiones que abundaron, sobre todo, en la posterior literatura romántica, a partir de comienzos del siglo XIX.

Pues bien, la ópera mendocina dejó trasuntar todo esto, en un marco de escena, el que posibilita La Nave Cultural, que nada obsta de imaginar como industrial: un espacio de los ’70 para una puesta de los ’80, años en los que los artistas en escena recién estaban naciendo (estamos viejos, piensa este escriba y corre a un lado su notebook; enciende entonces la Ex Box y, quizás para negarse a sí mismo, juega un partido de fútbol contra la máquina. Carga el campeonato que viene jugando: próximo partido Argentina vs Cisjordania, que siempre se hace fuerte de local. El partido se juega mucho en mitad de la cancha; los cisjordanos se aferran a su esquema 4-5-1, abusan de la pierna fuerte, sin embargo, al final, tras genialidades de Messi y Agüero, gana Argentina 3 a 0. El cronista apaga la Ex y toma otro trago de agua Ser de manzana: trae de nuevo hacia sí la notebook y escribe: “Resulta curioso reflexionar acerca de un tema: quienes hicieron Dido & Eneas, porque a la vez, son talentosos y viven a la vuelta de tu casa…”)

Resulta curioso reflexionar acerca de un tema: quienes hicieron Dido & Eneas, porque a la vez, son talentosos y viven a la vuelta de tu casa, compran los martes en el súper por eso del 15% con tarjeta de débito y después, a la noche, van solos a ver películas francesas al Cine Universidad (al cine, el teatro y la ópera, hay que ir solos o con la persona indicada, no hay otra alternativa; agreguemos que las personas indicadas son aquellas que por lo común, estando cerca están lejos, siempre miran hacia otro lado).

¡Qué fácil resulta, llegado el caso, hablar bien de Virgilio, Purcell, Caruso, Messi y Agüero! Tan hartos estamos de nosotros mismos que buscamos la maravilla en la mitología o en los exitosos de turno (jamás la Historia se ha fijado en nosotros; jamás hemos protagonizado, por más nimio que resulte, acontecimiento alguno digno de ser recordado; desconocemos por completo las bondades del símbolo y la eficacia de la gesta; mendocinos: desapareceremos de la faz de la tierra y nadie sabrá jamás que la habitamos).

 

El reloj asegura (los relojes siempre aseguran) que son las 3:27, ya del sábado. Al amanecer, iremos con un amigo a Vallecitos, a subir un cerro, ya saben ustedes, las piedras y las nieve son las formas que adopta el silencio cuando quiere ser acariciado; mientras tanto, resuena en el pecho el coro final de la ópera Dido & Eneas, con Dido muerta en brazos de Belinda, muerta de pálido amor sobre el piso de palacio, como una gitana desnuda sobre el cuero del mundo:

With drooping wings ye Cupids come,
And scatter roses scatter roses on her tomb.
Soft and gentle as her heart.
Keep here, here your watch, and never part
”.

Con las alas plegadas se acerca Cupido,
y esparce rosas sobre su tumba,
Dulces y tiernas como su corazón.
Mantente aquí vigilante, y no partas nunca
”.

No sabe, la muy reina, que su muerte iluminará a los amantes por los siglos, que nos evitará morir por motivos semejantes, que su tragedia será antídoto contra los propios pesares y que, incluso, será aplaudida de pie, rojas las palmas de los últimos desahuciados. Todo es pasto del olvido, todo, menos aquellas ceremonias en las que se sacrifican reinas.

http://www.mdzol.com/mdz/nota/330825-una-vedette-desnuda-cayo-de-un-quinto-piso-sobre-un-camion-con-soja/

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