El tiempo: ayer y hoy, como una brisa fresca y dolorosa. Crítica Diario Los Andes (2/10/2011)

Hoy, mañana, 320 años atrás; da igual. El llanto contenido, una y mil veces; la desesperación esparciendo tinieblas que toda luz ocultan; la certeza de sabernos irremediablemente solos; lo que se vislumbra imposible y, por eso, nos mata: ¿acaso hoy, mañana, en 1689, hacen de este dolor la diferencia?

Ella es Dido, reina de Cartago. Ella ‘fue’ Dido cuando el compositor Henry Purcell la imaginó, sentado a la luz de la vela e invadido por la húmeda noche de su Westminster natal. Londres era, entonces, lodo y sangre de las luchas protestantes. Londres era entonces, como toda la tierra Media, un mundo en el que las certezas divinas estaban en cuestión.

Allí, en aquel universo de misterios relativos, una noche húmeda Henry Purcell pensó en Dido. La imaginó, primero, temblando de emoción al besar los dedos de su héroe Eneas, el troyano, llamado a destinos más altos que el de su propio amor. La vio furiosa, ante la certeza de lo inevitable: Eneas habría de dejarla, sola; para siempre. La lloró sabiendo que Dido, ahogada en pena, decidió burlar el destino inevitable (el suyo y el de Eneas) considerando la muerte.
Seguramente esa noche, en la abadía de Westminster, Purcell tembló, tuvo miedo y dolor; como la ‘Dido’ que había creado.

Fue así, sin duda, porque la partitura en la que volcó sus sensaciones -320 años después de esa noche en vela- nos hace temblar, llorar, doler, sonreír como al propio Henry, pensando en su pobre Dido.

2011. Galpón urbano y rústico de la Nave Cultural. Ésas son las coordenadas donde hoy está Dido, nuevamente. Idéntica a como nació en 1689, entre los trazos del pentagrama de Purcell. Ella es Dido (la eficaz Gloria López), que canta su dolor imperturbable como si el mundo -entre aquella noche londinense que la gestó y ésta de 2011, en un desierto del sur- nunca hubiese sucedido.

Él es Eneas (el convincente Fernando Lázari), el príncipe troyano que ha de abandonarla para que nazca Roma. Sí: Troya hace siglos que fue devastada por el Caballo de Ulises. Pero hoy, en este galpón de hierro ferroviario, aún está viva; y late.

No es un viaje en el tiempo: sabemos que estamos aquí, en 2011. Lo sabemos porque la puesta de “Dido&Eneas” la pensaron jóvenes de nuestro tiempo: Gabriela Guembe (dirección musical) y Federico Ortega (puesta en escena).

Y así está trazada: el palacio de Cartago es un amplio espacio en el que el amor se vuelve pétalos y cuerpos (los del Ballet Contemporáneo de Municipalidad de Mendoza) que narran, con sus movimientos y mutaciones, el proceso interno de los personajes.

La cueva de la Hechicera (Marcela Carrizo) que, junto a sus dos compañeras (Jimena Semiz y Cecilia Zeid) urdirá la destrucción de Dido, es un territorio de lujos posmodernos donde pergeñar las tormentas.

No hay en esta puesta miriñaques, ni candelabros, ni pelucas empolvadas. El vestuario (Leo Peralta y Joana Ortega) es la exquisita confabulación de géneros y mixturas de nuestra propia época.

El dispositivo escénico es geométrico, sin trazos estructurales que lo contengan: se derrama en diversos espacios e impone al espectador una continua actividad perceptiva, fragmentada, de estímulos distintos y actuando al unísono.

Es verdad que los territorios pensados por Federico Ortega, para el cuerpo que Valentina Fusari pone eficazmente a Dido (a través de sus coreografías personales), parece desfasado de la puesta total; no funciona orgánicamente con ella. Es verdad que el diseño de iluminación (de Gabriela Bizón) no ha sabido cómo potenciar y resaltar, uno a uno, los innumerables instantes que requieren el apunte (tal vez sea éste el error más palpable de la puesta).

Pero Dido y Eneas están allí. Están vivos, en la pura contemporaneidad. Y lo están porque el grupo de cámara que derrama la música Purcell (Violetta Club) suena formidablemente, para mantener intacto el pulso sanguíneo de las melodías. Porque el coro (estupendo) y los cantantes (no podemos dejar de realzar la faena interpretativa de Griselda López como Belinda, de Carrizo, Semiz y Zeid) no sólo ponen su voz, sino también el cuerpo y los gestos al servicio de sus personajes: ellos ‘son’, sin tiempo.

Un detalle: se nos ocurre que el relato inicial de Margarita Cubillos es la mejor manera de introducirnos en ese territorio de amores y sombras sin edad.

Sí: Dido y Eneas están aquí como estuvieron antes, en otros tiempos y lugares. Dido y Eneas son ellos, hoy y ayer; y nos increpan como si aquella húmeda noche, en Westminster, Henry Purcell nos lo hubiese estado contando. Patricia Slukich – pslukich@losandes.com.ar

http://www.losandes.com.ar/notas/2011/10/2/tiempo-ayer-hoy-como-brisa-fresca-dolorosa-597445.asp

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Se estrenó la óprea Dido y Eneas, una puesta novedosa y divertida. Crítica Diario UNO (1/1/2011)

Por Cristina Alfonso

En esta concepción de Dido y Eneas, estrenada en la Nave Cultural, con la dirección musical de Gabriela Guembe y la puesta en escena de Federico Ortega, los protagonistas fueron todos. La idea siguió la tradición de libertad que subyace al afrontar este drama inspirado en el canto IV de la Eneida, de Virgilio: el desdichado amor entre el héroe que huye de Troya y la reina cartaginense.

Dependiendo de cómo se mire y de qué se mire, la puesta fue una fuente casi inagotable en recursos posmodernos y muy bien cuidada en su presentación. Los elementos emanaron un tanto desarticulados, pero al cabo de una hora y veinte de humor y emociones dispares, se llegó a un final más auspicioso de lo que se esperaba. Claro está, que todo depende de la lectura y el enfoque del hecho artístico.

De las múltiples perspectivas que admite este espectáculo, dos de ellas constituyen el núcleo: la interpretación artística, por un lado, y la puesta, por otro. La partitura de Henry Purcell cobró vida con una orquesta barroca experimentada y un grupo de cantantes solistas vocalmente impecable. Gloria López (Dido), Fernando Lázari (Eneas), Griselda López Zalba (Belinda), Amalia Villalba (dama II), Marcela Carrizo (hechicera), Jimena Semiz (bruja I), Cecilia Zeid (bruja II), Lisandro Pellegrina (espíritu) y Cristian Mella (marinero) conjugaron sólida preparación musical con muy buen desplazamiento escénico y convicción actoral.

Los coristas, los bailarines (Ballet Contemporáneo de la Municipalidad de Mendoza) y la orquesta (Violetta Club y músicos invitados) fueron cómplices de los cantantes en el desarrollo del hecho dramático, con un juego barroco pleno de contraste y de discontinuidad. El trabajo, con base radicalmente libre, ensambló con precisión los elementos teatrales puros (gestos, vestuario, iluminación) con los irónicos (como el arma de fuego, el arma blanca, el auto de la bruja y los animales diabólicos). El desplazamiento coreográfico, marcado por Lucía y Valentina Fusari, subrayó tanto la línea instrumental como la vocal.

Los puntos débiles estuvieron en la iluminación, despareja, y en el prólogo. Destinada a informar acerca de los personajes y del contexto histórico, la introducción escrita por Margarita Pollini especialmente para esta puesta e interpretada por Margarita Cubillos, estuvo acertada en cuanto a tono y forma. Si bien el arte de hablar es inagotable en cuanto a estilo, las cosas que nunca debieran haberse descuidado son el énfasis, las pausas y el ritmo de la declamación.

En resumen, esta puesta alternativa, cantada en inglés y con traducción en pantalla, fue novedosa, divertida, no exenta de profunda emoción y provechosa. Si bien no todos los públicos ni las salas son iguales, puede decirse que esta puesta reunió al público ideal, en la sala adecuada. Desde este punto de vista fue todo un logro. Por lo demás, habría aún mucho más para reflexionar. Todo depende de cómo y qué se mire.

http://www.diariouno.com.ar/espectaculos/Dido-y-Eneas-opera-novedosa-y-divertida-20111001-0056.html

 

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Dido y Eneas será representada desde hoy en la Nave Cultural. Ciudadano On line (30/09/2011)

Desde hoy al domingo en la Nave Cultural se representará la ópera mendocina Dido y Eneas, siendo la  primera obra de este género que se estrene en esta sala de Capital. Auspicia Radio Nihuil 98.9.

Esta ópera tendrá 40 artistas en escena, entre músicos, cantantes, bailarines y coro. Esta noche y mañana, las función será a las 21.30 mientras que, el domingo la obra se podrá ver a las 20.
Los cantantes Gloria López Sandman (Dido), Griselda López Zalba (Belinda) y Fernando Lazari (Eneas) serán los encargados de darles vida a los personajes de esta  ópera barroca por excelencia. Además, estarán acompañados por un coro dirigido por Elisabeth Guerra y por el Ballet Contemporáneo de la Ciudad de Mendoza, a cargo de Lucía y Valentina Fusari.

Los vestuarios fueron confeccionados por Leo Peralta y Joana Ortega; la puesta en escena estará a cargo de Federico Ortega y la dirección musical es de Gabriela Guembe.

La obra
Dido y Eneas, de Henry Purcell (1659 – 1695), es un eslabón más de una cadena de búsqueda artística del grupo de música barroca Violetta Club. Reconocidos ya en el ámbito local, con experiencia en festivales provinciales, nacionales y latinoamericanos, busca ahora conjugar lo sonoro con lo visual, apelando a una de las más celebres óperas del barroco.

La originalidad de la propuesta se basa en dos pilares. La versión musical es historicista, esto es, utiliza instrumentos y técnicas de interpretación acordes a la época de composición de la obra -y se diferencia así de las pocas puestas que la ópera ha tenido en la provincia-, y desde lo visual, se apuesta a lo contemporáneo, perspectiva que tampoco ha sido explotada en las puestas escénicas de nuestro medio.

Dido y Eneas está basada en una historia contenida en la Eneida de Virgilio, sobre los amores de la legendaria Dido, reina de Cartago, y el príncipe troyano Eneas.

El héroe debe partir al recibir la llamada de los dioses para fundar una nueva ciudad, Roma. Tras la partida de Eneas de Cartago, la reina Dido cae en una profunda desesperación que la lleva a la muerte. / Jeremías Chacón

http://www.ciudadanodiario.com.ar/component/content/article/115-espectaculo/20133-dido-y-eneas-sera-representada-desde-hoy-en-la-nave-cultural.html

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Tres imperdibles noches. Diario UNO (29/07/2011)

Historicidad musical y contemporaneidad visual confluyen en Dido y Eneas, la ópera que la historia convirtió en la obra cumbre del barroco inglés y que viernes, sabado y domingo se montará en la Nave Cultural con una tripulación que emerge desde múltiples lenguajes artísticos.

Violetta Club, banda de “restauradores de la música antigua” desde la música, el Ballet Contemporáneo de la Ciudad de Mendoza desde la danza y un grupo de cantantes armado especialmente para encarar esta original puesta en nuestra provincia son algunos de los 40 artistas que se embarcarán en este desafiante viaje. A los “navegantes” se suma un coro de cortesanos, brujas y marineros que estará coordinado por Elisabeth Guerra.

Dido y Eneas tiene su fuente de inspiración en La Eneida, obra compuesta en el siglo I aC por Virgilio, quien elaboró una reescritura de los poemas homéricos. En 1689, el inglés Henry Purcell hizo foco en la trágica historia de amor que simboliza la eterna enemistad entre Cartago (Dido) y Troya (Eneas) y le aporta complejidad escénica con diversos lenguajes del arte.

Cuatro siglos más tarde y en el Oeste argentino, un grupo de artistas de múltiples disciplinas se cruzaron para actualizar una historia que adquiere plena vigencia en esta tempestuosa y pasional era posmoderna. Lo ruptural se convirtió en una de las premisas del grupo de trabajo.

Sin escondites
“Un punto de partida decisivo en este sentido es que esta ópera fue concebida para montarse en un lugar que no es un teatro. La ópera está, generalmente, resguardada por el foso para los músicos, las bambalinas, el mutis, muchos elementos que apuntan a esconder; por el contrario, en esta puesta está todo al descubierto, estamos bañados por la misma luz”, explicó Alejandro Fiore, ejecutante del violín barroco en Violetta Club, grupo dirigido por Gabriela Guembe.

“La idea es evitar las situaciones de ‘friso’ del teatro clásico”, agregó Federico Ortega, a cargo de la puesta de la obra. La alusión, según aclaró, refiere a que en las óperas tradicionales los espectadores suelen ocupar un lugar pasivo, casi se diría de “televidentes”.

Y esa idea motriz de “puesta industrial” fue potenciada por el lugar elegido, urbano, de chapa y alejado de la estructura de un teatro clásico. “No hay nada escondido ni hay dónde, los intérpretes están al ras del piso, al igual que los músicos y los bailarines”, detalló Ortega. Esta idea fue también replicada en los vestuarios –responsabilidad de los diseñadores Leo Peralta y Joana Ortega, quienes han trabajado con vestuarios “en crudo” como mamelucos y materiales reconocibles de la cotidianidad– y en la teatralidad. “Se busca ante todo generar proximidad y, a la vez, que los cuerpos que cuentan la historia, ya sea cantando, bailando o tocando, convivan, no que ni se vean, esas convenciones operísticas ya están perimidas”, explicó el puestista.

“Sí usamos –añadió– referencias concretas de la maquinaria del teatro barroco, como marco de una puesta actual, lo barroco se da con música, danza y vestuario”.

Sin estereotipos
Persistentes en derrocar lugares comunes, músicos, cantantes y bailarines trabajaron también en desestructurar sus roles para huir de los estereotipos. Y esto se traslada también al nivel conceptual, por ejemplo en contrastes barrocos como el bien y el mal.

“Dido y Eneas es una obra que tiene mucho resuelto, de hecho fue concebida para un conservatorio. Es accesible, corta y a la vez posible de concretar en cuanto a requerimientos técnicos”, destacó Fiore. Por esto, el equipo apuntó a innovar también desde el “cómo” contar la historia.

A nivel conceptual, la vitalidad de la temática reside, para Ortega, en esa pugna entre la construcción y la destrucción, que se traslada a los tópicos de “amor” y “destino”, entre los que se mueven los protagonistas de la ópera. Y qué más contundente para graficar esta tensa lucha de fuerzas que el verso de la célebre aria que entona Dido previo a su trágico final: “Recuérdame, pero olvida mi destino”.

La obra está cantada en su inglés original y se dispondrá de un sobretitulado.

Hacedores

-Gabriela Guembe es la directora musical de la ópera y Federico Ortega, el puestista. Lucía y Valentina Fusari son las encargadas de la parte coreográfica.

-La escritora Margarita Polini elaboró un prólogo especial para esta versión que funcionará como anclaje narrativo.

Dido y Eneas
Funciones: viernes y sábado, a las 21.30, y domingo, a las 20, en la Nave Cultural (España y Maza, Ciudad).
Entradas: $30, $50 y $70 (en venta en la boletería del complejo).

Gisela Emma Saccavino
gsaccavino@diariouno.net.ar

http://www.diariouno.com.ar/espectaculos/Tres-imperdibles-noches-20110929-0023.html

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Dido y Eneas, la tragedia del destino. Diario Los Andes (30/09/2011)

La ópera purcelliana regresa a los escenarios locales con 40 artistas capitaneados por el grupo de música barroca Violetta Club.

Si bien la ópera del británico Henry Purcell (1659-1695) ya se ha interpretado varias veces en Mendoza, no cabe duda de que hasta la fecha no se ha abordado desde el particular punto de vista propuesto por esta compañía independiente de artistas mendocinos, cuarenta en total,  exclusivamente reunidos para la ocasión.

Por un lado, esta versión desde lo musical es auténticamente historicista; es decir, que respeta los instrumentos barrocos y las técnicas de interpretación de la época en que fue concebida por el autor, a finales del siglo XVII. Y por otro lado materializa visualmente esta historia con vestuario y escenografía contemporáneas.

Estas dos decisiones estéticas diferencian a esta producción de todas las anteriores realizadas en nuestra provincia, con la intención de renovar el atractivo de la ópera para una nueva generación de espectadores.

En el camino de actualizar en 2011 una obra de 1600, inspirada a su vez en un poema épico del siglo I aC, las posibilidades de abordaje pueden resultar tan numerosas como las puestas realizadas desde el estreno en Londres en 1689, hasta hoy; un siglo XXI en el cual “Dido y Eneas” goza de una total vigencia en las producciones de las casas de ópera internacionales, a pesar de haber pasado inadvertida en el momento del debut, 322 años atrás.

Para escapar de la iluminación de fogatas, y de las togas blancas escenificando el estereotipo del clasicismo romano que el público europeo digería en tiempos de Purcell -un total cliché-, el grupo de música barroca Violetta Club, ideólogo de este proyecto, prefirió simpatizar con la línea de montaje actual de las producciones europeas, que consiste en cambiar la época y el lugar de los acontecimientos, aunque protegiendo el relato original; tal como sucedió en una reciente producción en Lausanne, con una pareja protagonista luchando por su amor en la España franquista.

Para volver a narrar la legendaria tragedia entre Eneas, el príncipe troyano, y la reina de Cártago, Dido, en este estreno (en tres funciones, hoy, mañana y el domingo) el texto permanecerá casi intacto (con excepción de un revelador prólogo interpretado por la actriz Margarita Cubillos y escrito por la crítica de espectáculos porteña Margarita Pollini); aunque la manera de narrarlo, desde el punto de vista visual, está imaginado para disipar las referencias temporales y espaciales, colocando a los protagonistas en un indefinido rincón del siglo XX, en una imprecisa y atmosférica década de un país posindustrial.

Predeterminado como el destino de Eneas (guiado por los dioses a fundar Roma), este enorme galpón taller de la Nave inspiró la maqueta visual del proyecto, convirtiéndose en la primera ópera estrenada en este complejo de salas.

“Desde el principio hubo un factor determinante para esta nueva adaptación”, nos detalla Alejandro Fiore, cuerdista de Violetta Club, “y fue la forma metálica de la sala. Entonces decidimos aprovechar ese peso físico e histórico de haber sido una vieja estación de trenes”.

Al montar la ópera fuera de los convencionalismos estructurales de un teatro, las entradas y salidas de los personajes, así como los engranajes de la escenografía permanecen abiertos a la vista del público y la trama se lleva  a cabo en un gran espacio de un escenario sin altura, donde los músicos están vestidos con overoles y los protagónicos lucen vestuario urbano y moderno.

“Con estos elementos contemporáneos queríamos captar al público joven y renovar a los espectadores”, admite Fiore. “Es que uno habitualmente oye la palabra ‘ópera’ y se le viene el miriñaque a la cabeza. Muchos sabemos que el mundo de la ópera actual no es así. En Europa la gente vio mil veces la misma ópera, y la única forma de que las compañías llamen la atención es a través de una puesta diferente”.

Si bien el texto original es extensísimo, para abordar este IV libro de la “Eneida” de Virgilio donde aparece la historia de Dido y Eneas, Henry Purcell, en colaboración con el dramaturgo Nahum Tate, comprimió el relato a una hora de duración y lo dividió en tres actos; convirtiéndose en la única ópera de este compositor.

“Pensamos que en este momento en Mendoza hay gente preparada y profesional para llevar a cabo este proyecto”, admite  Fiore y desde esta consigna apuesta a la materialización del proyecto.

El elenco

El esplendor del barroco medio (período de pertenencia de esta ópera) regresa con músicos, cantantes, bailarines y coro, resultado de un trabajo cooperativo de un gran número de colegas de la Escuela de Música y de otros proyectos musicales. La cantante Gloria López Sandman interpreta a Dido, Griselda López Zalba a Belinda y Fernando Lazari a Eneas.

Al canto se suma un coro con la batuta de la maestra preparadora Elisabeth Guerra y la danza está a cargo del Ballet Contemporáneo de la Ciudad de Mendoza, dirigido por las hermanas Lucía y Valentina Fusari.

En el caso de los vestuarios, fueron confeccionados especialmente por los diseñadores Leo Peralta y Joana Ortega, mientras que la puesta en escena y la dirección musical es de Federico Ortega Oliveras y Gabriela Guembe, respectivamente.

No obstante, la idea original para llevar a buen puerto esta nueva adaptación pertenece por entero a Violetta Club, de consagrada trayectoria a nivel nacional y con una intensa experiencia en festivales provinciales, argentinos e incluso latinoamericanos.

Los Violetta (Sebastián Alcaraz, Alejandro Fiore, Gabriela Guembe, José Luis Di Marco y Gustavo Richter), se han confesado desde el primer momento amantes de Purcell; de hecho, el primer CD del grupo “Música restaurada” (2008) contiene seis piezas de su querido Henry.

“Desde nuestros orígenes hemos tocado justamente dos piezas de ‘Dido y Eneas’ que nos
gustan mucho, el de apertura y las danzas” nos aclara Gabriela Guembe, la directora musical de la ópera. Además agrega: “En la puesta está el espacio con más libertad que uno puede disponer y por eso el resultado es tan contemporáneo; no nos anclamos en ningún período histórico en particular pero los acontecimientos están sucediendo en algún momento del siglo XX”.

“Desde lo musical, y como toda partitura antigua, está también abierta a las decisiones que toma el intérprete. En el caso de esta adaptación le hemos agregado flauta, contrabajo para reforzar el bajo”, dice Guembe. “Dido y Eneas” tiene una de las arias más conmovedoras de la historia de la ópera, “Cuando yazca bajo la tierra” (“When I am laid in earth”), además considerada hoy como una de las mejores de la historia de la música. Pablo Pereyra – ppereyra@losandes.com.ar

http://www.losandes.com.ar/notas/2011/9/30/dido-eneas-tragedia-destino-596984.asp

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Los ensayos (videos)

El director de cine Alejandro Alonso está filmando los ensayos de la ópera Dido y Eneas. Queremos compartir algunas de estas filmaciones con ustedes para que conozcan el proceso creativo de la puesta en escena de esta ópera barroca.

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Violetta Club estrena Dido y Eneas en la Nave Cultural

La ópera Dido y Eneas de Henry Purcell será la primera ópera que se estrene en la Nave Cultural, de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza.

Para que el público disfrute de esta propuesta musical y visual se han previsto tres funciones de la ópera. El estreno será el viernes 30 de setiembre de 2011 (21.30); y el sábado 1 (21.30 hs) y el domingo 2 (20 hs) de octubre las otras dos funciones.

La puesta de Dido y Eneas de Henry Purcell (1659-1695) es un eslabón más de una cadena de búsquedas artísticas del grupo de música barroca Violetta Club. Reconocidos ya en el ámbito local, con experiencia en festivales provinciales, nacionales y latinoamericanos, buscan ahora conjugar lo sonoro con lo visual, apelando a una de las más celebres óperas del barroco.

La originalidad de la propuesta reside en dos pilares. La versión musical es historicista, esto es, utiliza instrumentos y técnicas de interpretación acordes a la época de composición de la obra -y se diferencia así de las pocas puestas que la ópera ha tenido en la provincia-, y desde lo visual, se apuesta a lo contemporáneo -perspectiva que tampoco ha sido explotada en las puestas escénicas de nuestro medio.
Esta combinación pretende, precisamente, actualizar una historia clásica, pero que sigue interpelándonos en el presente.

Dido y Eneas está basada en una historia contenida en la Eneida de Virgilio, sobre los amores de la legendaria Dido, reina de Cartago, y el príncipe troyano Eneas. El héroe debe partir al recibir la llamada de los dioses para fundar una nueva ciudad, Roma. Tras la partida de Eneas de Cartago, la reina Dido cae en una profunda desesperación que la lleva a la muerte. Este destino trágico, descrito también por Ovidio en sus Heroidas, ha sido muy visitado por numerosos compositores.

Esta ópera tendrá 40 artistas en escena, entre músicos, cantantes, bailarines y coro.

Los cantantes Gloria López Sandman (Dido), Griselda López Zalba (Belinda) y Fernando Lazari (Eneas) serán los encargados de darle vida a los personajes de esta  ópera barroca. Además, estarán acompañados por un coro, que estará a cargo de la maestra preparadora Elisabeth Guerra y por el Ballet Contemporáneo de la Ciudad de Mendoza, a cargo de Lucía y Valentina Fusari.

Los vestuarios serán creados y confeccionados por Leo Peralta y Joana Ortega.

La puesta en escena estará a cargo de Federico Ortega Oliveras y  Gabriela Guembe en la dirección musical.

VIOLETTA CLUB

Violetta Club se formó en el 2003, bajo la dirección de Gabriela Guembe. Se han presentado en diferentes ciudades de Mendoza, San Luis, Córdoba y Buenos Aires. Estrenaron las Vísperas de San Ignacio de Domenico Zipoli (2004) y participaron en los Festivales de Música Antigua de Mendoza (2004 al 2008). En 2005 fueron seleccionados para el ciclo Presencia de la música. Actuaron en la Sala Isidora Zegers (Santiago de Chile), con previa selección, para el intercambio institucional de la Universidad Nacional de Cuyo con la Universidad de Chile.

En 2006 se destacan sus actuaciones en el Museo Fernández Blanco (Buenos Aires), y en las ciudades de Mendoza y San Rafael. En 2007 realizan en Mendoza la apertura del ciclo de conciertos en el Museo de Chacras de Coria, y participan en el Festival Internacional Caminos del Vino.  Mediante selección del programa “Pertenencia” del Fondo Nacional de las Artes,  realizaron un concierto en la Casa de Cultura del FNA (Buenos Aires).

En el 2008 actúan nuevamente en el Festival Caminos del Vino. Invitados por el Ensamble Alauda, realizaron conciertos para la temporada del Centro Cultural de Música en el Teatro Solís (Montevideo) y en el Convention Center (Punta del Este). Participaron en el Festival de Música Antigua “Camino de las Estancias” (Córdoba), realizando un concierto en el Museo del Marqués de Sobremonte.  Graban su primer CD, “Música restaurada”, con obras de Henry Purcell. En 2009 participaron del Festival Internacional Caminos del Vino junto al grupo uruguayo Alauda.

Fueron seleccionados para representar a la Argentina en el Festival de Música Renacentista y Barroca Americana Misiones de Chiquitos, que tuvo Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) en abril de 2010. Realizaron allí cuatro conciertos, con excelente recepción de público y crítica. Durante 2010 se destacan las presentaciones en el ciclo “Música y vino en las alturas”, Bodega Fantelli (Santa Rosa, Festival Caminos del Vino), Sala Ana Frank, Casa Burgos (San Rafael) y Estudio Fusari.

Sus integrantes son además convocados a participar en diversos proyectos nacionales, como “Capilla del Sol”, conjunto residente del Museo Fernández Blanco (dirección: Ramiro Albino, y la Orquesta Barroca Argentina (dirección: Paula Waisman).

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